lunes, 14 de diciembre de 2009

*

Te soñe una vez y perdi la cuenta, de todas esas veces que te habia soñado despierta.
Recorde que recordarte me dolia, y olvide, pero mi rebelde inconsciente te soñaba, una y otra y otra vez.
Te visito a veces, y te lloro otras, Aun no decidio si lloro por ti o por mi, pero lloro.
Lloro porque no se si escuchas mi llanto, lloro porque no quiero que escuches mi dolor, pero no puedo evitarlo y lloro.
Lloro cuando olvido recordarte. Lloro cuando recuerdo olvidarte. Y lloro, porque no tenerte me da ganas de llorar. Finalmente lloro, por lo que no tuviste, por lo que no tendras, por todo lo que no podre darte.
Lloro por lo que te di, por lo que te entristecio y por lo que te hizo feliz.
Lloro, porque asi, olvido que me duele, y solo lloro. Y llora sola.
Llore en tu hombro, y fue el llanto mas feliz. Y ahora lloro porque tu hombro no esta. Porque tu abrazo no esta. Porque tus palabras no estan.
Lloro porque te fuiste, porque me dejaste sola. Porque no estas, y porque te deje ir.
Lloro porque el llanto me consuela, al no tener consuelo para no tenerte aquí.
Lloro en mis tristes silencios, para que no escuches que lloro por ti.

3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS
3 AÑOS

viernes, 11 de diciembre de 2009

*

Esta sentada frente a la computadora. Tiene una mano sobre el Mouse, y se escucha intermitentemente un “click”. No puedo distinguir con exactitud donde terminan sus delgados dedos, y donde comienza el pequeño aparato.
La otra mano, se desliza hábilmente por el teclado, es otra extensión de su cuerpo. Lo domina, lo somete, y sin demostrarlo le provoca un placer que no siente. Cada tecla es una célula viva en su ser.
Esta extremadamente inclinada hacia delante. Desarrollo una peculiar joroba en el último tiempo, como si una parte de ese infernal aparato hubiera germinado y crecido dentro de ella. Recuerdo las primeras veces, cuando se recostaba sobre su espalda, placidamente. Ahora, se queja constantemente del dolor.
Tiene los ojos clavados en el monitor, pero de una forma ríspida, penetrante, como si pudiera ver mas allá de la pantalla, del otro lado. No puedo asegurar que es exactamente lo que esta mirando, que punto fijo, que espacio, que carácter; no logro determinar si lo hace con interés o indiferencia. Los pixeles en la pantalla parecieran desordenarse dentro de ella. No alcanzo a percibir lo que siente, no se si aun siente. No estoy seguro de que aun sepa que la estoy mirando.
Veo letras, palabras, frases, párrafos enteros. Es curioso como su rostro parece entender lo que dicen, pero su vista no se aparta de un único punto fijo. Los ojos parecen contraerse por momentos, y luego, una inabarcable calma de inmovilidad. Su rostro adquiere un gesto expectante, algo similar a una emoción, o lo que quedo de ella. Pareciera que de un momento a otro hundirá su nariz en la pantalla, y se mimetizaran en una silenciosa metamorfosis. Yo la miro, esperando un suceso que no sucede, porque nada ocurre, porque todo continúa el mismo monótono ritmo. Un dedo se desliza en el teclado, un click quiebra el silencio hasta parecer ensordecedor, y luego la nada, el vacío inconsistente.
Puedo pasar horas mirándola, simplemente allí, sentada.
Espero. Aun alucino con que en algún momento reaccionara. Sigo esperando, y sin darme cuenta, estoy inmóvil, tan inmóvil, más inmóvil que ella.
Continúo observándola. Espero. Mi cuerpo se ha vuelto tan ríspido como su mirada. Mis órganos se acostumbran a su quietud, van perdiendo inercia.
La miro. Parece que esta vez si, va a suceder, va a fundirse, ¡va a dejarme para siempre! ¡Va a hacerlo! Casi puedo sentirlo, ocurrirá…es inminente.

martes, 8 de diciembre de 2009

HORMIGUITAS





Para mi sobrino Nicolás, que iluminó mi camino cuando sólo había oscuridad.
Para que crezca feliz, para que sea libre, para que sepa construir, para que pueda crear, para que quiera soñar.
Florencia Redondo.

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)



PARTE 6


Antes de comer, las cinco hormiguitas les contaron a sus amigas lo que había pasado, que al ayudarse y trabajar juntas habían podido bajar todas las hojitas, y que solas no hubieran podido. Y por sobre todo, que al intentarlo se dieron cuenta de que podían lograrlo.


(Ilustración por Kartini)

domingo, 6 de diciembre de 2009

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)


PARTE 5

Ahora que estaban juntas, el árbol no parecía tan alto, ni tan lejanas las hojas. Ahora que estaban todas juntas era imposible pensar en no intentarlo. Las cinco hormiguitas empezaron a trepar despacito, y se ayudaron entre todas para llegar a la cima.
En la copa del árbol había muchísimas hojitas, y entre todas trabajaron y lograron bajarlas. Pero cuando iban a sentarse a comerlas, se dieron cuenta que eran demasiadas; así que decidieron llamar a todas las hormiguitas vecinas para que comieran con ellas.


(Ilustración: "Hands drawing hands" por MC. Escher)

jueves, 3 de diciembre de 2009

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)


PARTE 4
-Tenemos hambre-
Se lamentaban las cuatro hormiguitas sentadas bajo el árbol.
Otra hormiguita que pasaba, les dijo:
-Pero en el árbol hay muchas hojitas ricas para comer-
-Pero mirá que alto que están. No podemos bajarlas-
-¿Lo intentaron?
Preguntó la hormiguita.
Las demás hormiguitas se miraron entre si.
-No, no lo intentamos-
Dijeron.
-Y bueno, ¡¡hay que intentarlo!!
Dijo la hormiguita muy contenta.


(Ilustración: "Waiting for rain" por Jim Warren)

martes, 1 de diciembre de 2009

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)


PARTE 3






-Tenemos hambre-
Se lamentaban las tres hormiguitas sentadas bajo el árbol.
Otra hormiguita que pasaba, les dijo:
-Pero en el árbol hay muchas hojitas ricas para comer-
-Pero mirá que alto que están. No podemos bajarlas-
-Tienen razón-
Les contestó la hormiguita y se sentó bajo el árbol.


(Ilustración: "The Walking Lesson" por Jacek Yerka)

lunes, 30 de noviembre de 2009

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)


PARTE 2




-Tenemos hambre-
Se lamentaban las hormiguitas sentadas bajo el árbol.
Otra hormiguita que pasaba, les dijo:
-Pero en el árbol hay muchas hojitas ricas para comer-
-Pero mira que alto que están. No podemos bajarlas-
-Tienen razón-
Les contesto la hormiguita y se sentó bajo el árbol.


(Ilustración: Joan Miró, si alguien sabe el nombre, se lo agradezco)

sábado, 28 de noviembre de 2009

HORMIGUITAS (cuento infantil en seis partes)



PARTE 1



-Tengo hambre-
Se lamentaba la hormiguita sentada bajo el árbol.
Otra hormiguita que pasaba, le dijo:
-Pero en el árbol hay muchas hojitas ricas para comer-
-Pero mira que alto que están. No puedo bajarlas-
-Tenés razón-
Le contesto la hormiguita, y se sentó bajo el árbol.


(Ilustraión: "Raíces" por Eduardo Belloni)

lunes, 23 de noviembre de 2009

No diré adios para irme de un lugar a donde jamás estuve

Demasiado espere para liberarme, quizas con el tiempo empece a sentirme prisionera sin serlo. Y aunque siempre tuve claro quienes eran carceleros y quienes eran compañeros; me perdi en el sendero de creer ilusamente que lo imposible era posible, que lo posible era imposible.
Y pensar que no hay carceleros sin encarcelados, y pensar que no tengo cadenas, que yo sola quise estar ahí, pero ellos…¿puedo llorar por ellos?
¿Puedo liberarme sin contarles que hay cadenas que los retienen? ¿Para que quiero mi libertad, mientras halla gente encadenada?
Voy a hacerlo, voy a saltar, a correr, a gritar. Voy a encontrarme conmigo de nuevo y a contarme todo lo que vivi sin darme cuenta, saber a quienes quise sin querer, recordar a quienes nunca deje de odiar; esas malditas escorias que quisieron arrebartarme mi libertad, sin saber que en realidad nunca la perdi.
Y saber que estoy aquí. Que siempre fui yo. Que aunque no lo sepan, jamas fui ellos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Fuera de foco


A veces me siento tentada a preguntarme ¿A dónde estoy parada? ¿Cómo llegue hasta aquí? ¿Hacia donde voy a correr cuando sienta la necesidad de hacerlo?
No soy consciente de que la vorágine me atrapa en una forma de la que no siempre puedo escapar. Soy, como tantos, esclava del reloj, donde (como Quino sabiamente dice) “Lo urgente nunca deja tiempo para lo importante”

Revoluciona

¿Se llama pensar cuando solo podemos pensar lo que se nos impone?
¿Cuál es la diferencia entre pensar igual que el otro por convicción, y pensar igual que el otro por imposición?
¿Cómo se cuando habla el sujeto y cuando el sistema?
¿Dónde termina la imposición?
¿Dónde empieza la censura?
¿Cuándo se convierte en autocensura?
Si no somos capaces de decir lo que pensamos,
¿son realmente valederas nuestras convicciones?
¿Son realmente verdaderas?
¿Por qué pensar diferente tiene un costo tan alto?
¿Por qué condenamos la diferencia?
¿Por qué tengo mas preguntas que respuestas?
Lo diferente siempre dio miedo, asustaba antes de Cristo y nos asusta ahora. Deberiamos evolucionar. Deberiamos re-volucionar.

*

Yo quiero conocer más alla del conocimiento,

quiero saber las causas de lo que sabemos,

quiero entender porque el “porque” pasa desapercibido y nos quedamos en la superficialidad del hecho.

Y lucho por llegar aun más alla, lucho por construir conocimiento.

El par dispar de las medias enteras.

Real Academia Española: Media: (De media [calza]).
f. Prenda de punto, seda, nailon, etc., que cubre el pie y la pierna hasta la rodilla o más arriba.


Su nombre completo sería el de medias calzas pues las antiguas calzas cubrían desde la cintura hasta los pies, y las medias solamente la mitad que las calzas. La misma raíz calc- está presente en calceus, nombre latino de la prenda de vestir que se ajustaba al pie . Cuando los romanos adoptaron de los pueblos germánicos el uso de las medias, las denominaron con un derivado de calceus: calcea (calzas). Durante la Edad Media, las calzas se fueron llevando cada vez más largas, hasta cubrir desde los pies hasta la cintura. Hasta el siglo XV sólo los hombres usaban calzas o medias; las mujeres al llevar vestidos, utilizaban el zapato con la pierna y los pies descubiertos.

“Con mis pies, con estos dos pies, puedo trepar, correr, saltar, pisar, pero nunca los usaría para pararme sobre ti, lo que mas quiero es avanzar a tu lado”






Carola fue a la boutique con mas dinero del necesario. Iba a comparse un bonito par de medias. Pero no cualquier par de medias, sino EL par de medias, uno digno de lucirse en sus perfectos pies, que deslizaran suavemente al roce de sus perfectos zapatos.
En el atril podian verse todo tipos de medias: de rejilla, con costura, caladas, con encajes, de verano, pantimedias; medias tres cuartos, soquetes, medias de colegialas, de hilo, de seda, de lana, de nylon, bordadas…
Finalmente, luego de enloquecer a la vendedora, se decidio por un magnifico par rosado que le llegaba a la rodilla, de seda importada, con flores bordadas a mano.
Llego a su casa maravillada, y las guardo delicadamente en el tercer cajon del armario. Decidio que las estrenaria en una ocasión especial. Martina tenia sus medias llenas de parches que no alcanzaban a cubrir los agujeros que el tiempo y las poliyas le habian regalado. Un dia, adolorida ya por las ampollas que le causaban junto coraje para decirle a su madre que necesitaba un nuevo par. Acongojada pero sin dinero, le dijo que al dia siguiente le preguntaria a su hermana si tenia algun par que ya no usara.
Pasaron varios dias hasta que finalmente, se aparecio sonriente frente a la hija con el bollito de tela entre sus manos. Martina las recibio encantada, mientras escuchaba la historia.
Las medias las habia comprado una tal Andrea, la patrona de su prima, pero que al poco tiempo pasaron de moda y decidio regalarlas. Fueron a parar a los pies de su prima, que las uso y re uso hasta que los primeros agujeros la apremiaron a comparse un nuevo par. Se las dio a otra prima, que no podia comprarse unas, pero que felizmente luego de un tiempo de usarlas recibio otro par para su cumpleaños, y enterada de la necesidad de Martina, decidio cederselas luego de remendarlas, y agregar amorosamente unos rusticos bordados.
Martina estaba feliz de poder deshacerse de su antiguo par, y conmivida por la dedicacion de su prima, se las puso al instante. Pasaron los meses, y las medias olvidadas en el tercer cajon del armario se apoliyaron sin salir de su envoltorio. Carola se deshizo de ellas indiferentemente, sin recordar si quiera la alegria que sintio aquel primer dia en la boutique.
Llevo las medias inservibles hasta el cesto, y ya no las volvio a ver. Pero sin que se diera cuenta, una de las medias se las ingenio para escapar de la bolsa, y caer en el fondo del tacho, donde paso desapercibida un largo tiempo, hasta que semanas mas tarde, Carola se percato de la insistencia de la media de quedarse alojada alli, la removio del fondo, y esta vez fue cuidadosa en que se quedara adentro de la bolsa. El recolector de basura paso a las 20:00, y la media de Carola fue a parar al basural. Pasaron los agujeros, y con todo su pesar, Martina debio tambien deshacerse de ellas. Las sostuvo en sus manos una vez mas, recordando con especial emocion el cariño de su prima al remendarlas y adornarlas para ella. Las puso en una bolsa pequeña, sobre las otras bolsas de desechos en el cesto de la puerta.
Unos niños lo encontraron, y se divirtieron un buen rato jugando a la pelota, hasta que la bolsita termino recostada en un descampado lejano. Un perro rabioso que pasaba, se desquito con la bolsa. Una de las medias callo rendida sobre los yuyos, y la otra huyo aferrada a su hocico. Alejado ya del barrio de Martina, un camion de control animal diviso al perro, y se dirijio a la perrera local para tratarlo, llevandose consigo a la intrepida media. Una vez alli, el veterinario descubrio la maltratada tela en un rincon, y se dispuso a llevarla al cesto. El recolector de basura paso a las 20:00, y la media de Martina fue a parar al basural. A lo largo de los dias, el viento travieso y la caprichosa lluvia, jugaron la broma de juntar las medias. La media Carola, de seda bordada, y la media Martina, gastada y rota.
Jugaron un rato, a jugar con el viento. Solo son medias, no saben de donde vienen, no saben que son diferentes, no saben que nacieron iguales, y ahora que estan solas y acompañadas se preguntan porque no pudieron haber sido un unico par.

domingo, 25 de octubre de 2009

Sonríe




Se despierta lentamente.
La realidad parece la continuación del sueño.
Sonríe.
Busca un motivopara hacerlo, y no lo encuentra.
Sonríe solo porque puede hacerlo.
Hay días en los que no necesita nada más.

sábado, 10 de octubre de 2009

Ganar no es vencer en batalla


Hace años que la arena erosiono la miel de su garganta. Cuando ella lo escucha, a veces divaga y cree que esta frente a su oficial de libertad condicional.
Ya no aconseja, si es que alguna vez supo hacerlo. Disparadas de su boca, amenazas tentadoras surcan el aire, cuecen el tiempo, quiebran las alas.
Ella no llora. No encuentra consuelo, no acuña venganza. Solo tolera, afirma y calla. El tiempo le ha curtido su verdadera estrategia. Ganar no es vencer en batalla.
A fuerza de ataduras y cicatrices extrañas, aprendió a agachar la cabeza para distraerlo. Aprendió a decirle señor para complacerlo. Aprendió a cerrar sola su puerta. Aprendió a escapar por las ventanas.
Y en cada nueva contienda, ya no grita, no gime, no huye. Porque no siente, no esta, no pelea. Y aunque habla, todo el tiempo calla.
Después de todo, solo es prisionera de su silencio.

Llueve



¿Qué pensara de nosotros
La lluvia que cae sin piedad
Desdibujando los rostros
Que osan mirar?

¿Qué pensara vanidosa
Derrochando a su merced
Sueños, pecados y gloria
Besando mis pies?

No hay paraguas que me cubra
Del diluvio de este mar,
Y no hay balsa mas angosta
Para navegar.

Si no encuentro mi destino,
Seguro tu has de saber
Que no tengo ni he tenido
Isla para volver.

Y de pronto tengo la necesidad
De saciarme con sus lágrimas de sal.
Ya no corras niña que no llegaras
De este cuento no se escribe aun el final.

domingo, 21 de junio de 2009

*




El barrio de Lavallol sigue sumando casos a la lista de inseguridad, desatada en el Gran Buenos Aires. Esta vez, la victima fue un joven de 19 años, que habría salido de su casa el lunes 22 de Junio, rumbo a la escuela 201, en la que cursaba el tercer año de instrucción secundaria básica.
El guardapolvo, fue hallado junto al cadáver, en las cercanías de Villa Inflamable.
El perito forense, Dr. Julián José Castillo, informo a las autoridades pertinentes, que el occiso no habría ingerido alimento alguno en los tres días anteriores al hallazgo.
“El cuerpo presentaba señales claras de violencia” informo a los medios esta mañana.
La familia fabo, presento ayer una denuncia contra la comisaría de Lavallol, que se negó a declarar a Patricio como desaparecido, cuando la familia informo su condición, cuatro días después de no tener noticias del joven.
El padre de Patricio, declaro: “Los policías se nos cagaron de risa en la cara, no quisieron buscarlo, y así termino. Estamos muy dolidos, pero también indignados por el comportamiento policial”
La madre, hablo hoy con los medios, y confirmo que iniciaran un proceso judicial contra los culpables: “No queremos que la muerte de Patricio quede impune, como tantas otras. Queremos justicia, y alguien tiene que hacerse responsable por lo que le paso a mi hijo” declaro entre sollozos.
El alegato principal de la familia, es que el Estado no les permitió brindarle a Patricio Fabo la seguridad y bienestar debida. La revisión del perito forense, en combinación con la psicóloga Luciana Flores, se utilizaran como elementos probatorios. Ambos confirmaron la evidente violencia a la que fue sometido el joven, antes de morir “El grado de desnutrición era excesivo, diversos tatuajes en su cuerpo fundamentan la teoría de el sentimiento de exclusión y marginación vivido permanentemente por la victima. Realmente, le dan a uno escalofríos” Declaro Luciana Flores, encargada del caso.
Desde pequeño Patricio tuvo déficit de nutrición. Su padre quedo desempleado siendo el muy joven, y su madre confeso el ejercicio de la prostitución para mantener a sus 6 hijos, pero no fue suficiente. El padre se dio a la bebida, y no paso demasiado tiempo para que Patricio incursionara en las drogas. “Intentamos internarlo varias veces en una granja, pero son demasiado caras, y el estado jamás nos ayudo. Cuando empezó a robar para comprar paco, lo tuvimos una semana encerrado en su pieza, pero logro escaparse, y fue ahí cuando desapareció”
Los hermanos lloran la muerte de Patricio desconsoladamente, y afirman que a pesar de todo, era una buena persona cuando no estaba bajo el efecto de la droga.
Los familiares y amigos piden justicia, por otra victima de la inseguridad social. Esperemos que esta vez, el crimen no quede impune.

domingo, 3 de mayo de 2009

Primer dia de escuela


Lautaro se despertó con el estruendoso e intermitente sonar del reloj. Se levanto, se lavo los dientes, desayuno; y luego de ponerse su mejor ropa, se calzo por primera vez en su vida un guardapolvo.
Su madre le dio un afectuoso beso en la frente; su padre una cariñosa palmada en el hombro. Lautaro sonrió, y salio de su casa, casi feliz.
Camino algunas cuadras, muchas…demasiadas. Su madre había elegido ese lejano colegio, porque era mejor que los que estaban cerca de su casa, aunque el le hubiera gustado cursar su primer día de escuela con sus amigos de siempre.
Llego a la entrada del imponente edificio. Era una de esas construcciones de los años cincuenta, de muros anchos, con puertas innecesariamente altas, con pasillos desproporcionados.
Un grupo de maestras recibía afectuosamente a los alumnos de años anteriores, y saludaba cordialmente a los ingresantes.
Lautaro se enderezo, junto el poco valor que le faltaba, y se dirigió hacia la puerta, cuando una de las señoritas, alejándose del grupo, lo asió dulcemente por el brazo.
-¿Cómo te llamas?
-Lautaro.
-¡Que lindo nombre tenés, Lautaro! Pero no podes entrar a la escuela sin zapatillas.
Lautaro miro avergonzado sus pies descalzos. Había tenido la precaución de lavarlos enérgicamente antes de salir, pero la prolongada caminata los había dejado muy sucios.
Miro una vez mas a la multitud de infantes felices, correteando hacia el patio; miro con desesperación a la mujer que acababa de deshacer su sueño. Sus ojos imploraban una clemencia que la maestra no supo reconocer. Son las reglas, diría.
Diez años más tarde, Lautaro volvió a encontrar a su maestra. Ella estaba en la puerta de su casa esperando un remis. El estaba delirando, y acariciaba con una ternura casi psicópata un tramontina en el bolsillo. Aun estaba descalzo.
Se acero a ella, con los ojos idos, pero en su confusión creyó reconocerla.
-¿Cómo te llamas?
Dijo asomando del bolsillo su tramontina.
-Lara.
Contesto la mujer, entrando en pánico.
-¡Que lindo nombre tenés, Lara! Pero no podes entrar con zapatillas. Dámelas. Son las reglas.
Sin entender del todo lo que estaba pasando, se descalzo, aun aterrada. Y Lautaro se dio a la fuga, calzándose en su prisa las zapatillas de su maestra de primer grado.

lunes, 6 de abril de 2009

..tu dolor es mi agonía. tu sonrisa mi verdad,


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domingo, 29 de marzo de 2009

Sentada en el suelo



Se sentó en el suelo a pensar. La gente pasaba y la observaba, como si sentarse en el suelo fuera una conducta incorrecta. Como si sentarse en el suelo a pensar no estuviera bien. Como si pensar no fuera un comportamiento adecuado.
Y solo pensaba, ¿Cómo es que toda esta gente no se da cuenta de si todos nos sentáramos en el suelo a pensar, veríamos todo desde otra perspectiva?
Tal vez el chico de azul descubra que la chica de rojo lo esta mirando. Quizás si aquel que esta tan apurado lo hiciera, entendería que no tiene tanta prisa. O mejor, si la mujer de costosos zapatos se sentara frente a la niña que acaba de pasar descalza, entienda que no son tan importantes los zapatos. Si la niña tiene suerte vera desde aquí el sol, creo que no lo ve desde donde esta parada.
Si el señor de traje se sentara cerca del muchacho que esta haciendo malabares, o la chica de cara triste viniera a sentarse junto a mí…
Ya no seria solo una niña sentada en el piso. Ya no seria solo yo. Habría un “nosotros”.
Si todos entendieran que la política no hace daño, sino que fortalece, que nosotros hacemos la política, y no la política a nosotros… si dejara de ser esa mala palabra.
Si tan solo supieran que solo se necesitan manos que quieran tocar el cielo, el cielo estaría a nuestros pies.

sábado, 28 de marzo de 2009

Esa mala palabra



Todas las personas que ejercen la política obtienen, de una u otra forma, un beneficio. Este no es motivo para descreer de su vocación.
La habilidad de un sujeto crítico no consiste en descubrir a los mayores beneficiados de tal ejercicio, sino de vislumbrar a aquellos que consideran más importantes sus obligaciones que los réditos que estas le brindan.
Un político actúa basado en la razón. Un militante actúa basado en la razón.
Al político lo mueve el beneficio. Al militante lo mueve la pasión.

sábado, 28 de febrero de 2009

Clase de historia



La primera parte de la clase de historia se había tornado una hazaña casi imposible de concretar. El sol que azotaba sin desgano la desprotegida construcción, emplazada en un paraje carente arboleda alguna, parecía burlarse despiadadamente de los aciagos estudiantes que empeñados en seguir las desvariadas palabras de su profesor, intentaban en vano situarse en una época lejana, soñando que tal vez entonces corría una brisa refrescante. La energía eléctrica se había extinguido, y los ventiladores pendían sobre sus cabezas como adornos incoherentes. Sus aspas detenidas parecían abocadas a una risa silenciosa, que colmaba la paciencia a más de uno. Armados con improvisados abanicos de papel, más acordes a la época narrada que a la suya, esperaban con ansia irrefrenada que las manecillas del reloj se dignaran a marcar, por fin, la hora gloriosa de la salida.
Pero seria solo un respiro, solo una bocanada de aire apacible, antes de hundirse nuevamente en la profundidad de aquella vieja historia, en alguna olvidada aula al final del pasillo.
La luz entraba oblicuamente por los amplios ventanales, dibujando extrañas y tenues formas en el piso desgastado. Los pupitres se apiñaban caprichosamente formando amplios espacios vacíos, y Mateo finalmente se sentó a mitad del aula, desde donde su visión del profesor se encontraba ampliamente reducida.
Ojeó sus apuntes una vez mas, antes de que el profesor entrara impetuosamente en el aula, provocando ese característico y casi ritual silencio, ¿de respeto tal vez? Proferido hacia el profesor.
El tema de la clase del día, no lo apasionaba demasiado; a decir verdad, le provocaba un enorme rechazo, aunque el profesor insistiera en reiterar que no podía juzgar solo al hombre, sino al hombre y su circunstancia. Y mateo se preguntaba, si la circunstancia era bastante para justificar pensamientos tan racistas, opiniones tan aberrantes que insultaban de por si al genero humano.
Pero no importaba lo que Mateo pensara, no podía cambiar la historia, se veía obligado a estudiarla, y para colmo el sistema educativo vigente impedía que pudiese al menos, descargar su ira en una opinión, por mas fundada que esta estuviera.
Pero la clase se torno mas interesante de lo que hubiese creído, cuando inesperadamente había dado un vuelco reflexivo, tornándose en un incipiente debate político, donde los cautos escuchaban y juzgaban en silencio, mientras los mas doctrinarios expresaban abiertamente sus opiniones, contrarias al indeseable sujeto, autor del texto que se comentaba.
Casi se había olvidado del sofocante calor, y hasta empezaba a ver con claridad, a pesar del insoportable reflejo que apuntaba directo a sus corneas, cundo el profesor trajo a Marx a su cita. Curioso personaje –pensó- para contrarrestar las tendencias asquerosamente liberales que se ponían en tela de juicio. La cita no encajaba adecuadamente con la primer acotación del profesor “juzgar al hombre y su circunstancia”.
Poniendo más atención que la que había dedicado al resto de la clase, Mateo se dispuso a escuchar minuciosamente las palabras que su profesor iba a pronunciar, cuando la clase se encontró sumida en un silencio tan palpable, que salio de pronto de su ensimismamiento. Miro a su alrededor buscando la fuente de tan peculiar silencio. El profesor se había quedado con la boca abierta en mitad de una frase que había comenzado “Marx planteaba la sociedad como…”
Entonces lo descubrió. En el rincón más lejano del aula la sumisa silueta de un niño, que no pasaba de los 6 años, se esculpía contra la mohosa pared, y parecía mimetizarse con ella. Sus ropas andrajosas evidenciaban los maltratos de años de uso. Parecían sucias, allí donde el tiempo había sido más tirano.
La remera se había descocido brutalmente, dejando al desnudo uno de sus hombros, que compulsivamente la criatura intentaba tapar. Sumisamente paso banco por banco, dejando silenciosamente sobre los pupitres, estampitas de colores. Algunos estudiantes las observaban con evidente desinterés, otros revolvían sus mochilas y bolsos en busca de alguna moneda; Mateo contemplaba la escena con pavor.
El silencio se mantenía inconmovible ante la cruel escena. Parecía totalmente incorrecto emitir palabra, y el aula se había colmado de un extraño sentimiento, algo intermedio entre la culpa y la lastima. El profesor seguía sin terminar la frase, y todos mantenían la mirada baja, como si los ojos de aquel niño que deambulaba silencioso, fuera una suerte de tribunal divino que pudiera juzgarlos por sus vastos pecados.
Estudiantes de ciencias sociales, bien vestidos y alimentados, con dinero suficiente para costearse los estudios, ¿se enfrentaban cara a cara con su objeto de estudio tal vez?
¿Futuros periodistas que algún día escribirán sobre niños como el?, ¿estudiantes de ciencias de la educación frente a quien nunca podrán aplicar sus conocimientos? ¿Próximos licenciados en minoridad y familia que lucharían para que niños como el no hagan lo que el estaba haciendo?
Impotencia era todo lo que Mateo podía sentir. Impotencia por todo lo que tenia, por todo lo que ese niño no podía tener, y seguramente jamás tendría.
Evocar a Marx parecía una risible paradoja ante la imagen que estaban viendo. El símbolo de la utopía de la igualdad, el exponente máximo del comunismo, el estandarte de la revolución, traído al presente en el mismo momento en que se corroboraba, una vez mas que no había sucedido, que no era posible, que no había utopía en los ojos de ese niño que se retiraba lentamente arrastrando su futuro, con las manos repletas de estampitas, con los bolsillos tintineando por las monedas conseguidas.
Y Mateo pensaba que el silencio que sumió a la clase era tan diferente al proferido cuando ingreso el profesor. No había respeto en el aire, había culpa; culpa lisa y llanamente abarrotándose en los pupitres, rebotando en las paredes, reflejándose en las ventanas. La culpa de decenas de estudiantes por encontrarse en sus bancos universitarios, con sus pilas de apuntes, con su porvenir.
Confortando sus impotentes almas con la moneda que deslizaron tímidamente sobre la mesa, ¿alguien se plantearía en ese momento hacer algo realmente provechoso por ese niño, por todos los niños que recorrían los caminos repartiendo estampillas sumisamente?
Cuando el último remiendo de la remera desapareció de la vista, el silencio se torno mas liviano, y los ojos de los estudiantes retornaron al frente. Ya no parecía adecuado proseguir la cita de Marx, y el profesor eludió con facilidad el tema.
La clase se volvió monótona, otra vez “el hombre y su circunstancia”, otra vez la impotencia de opinar en contra, otra vez escuchar las salvajes opiniones de un indeseable sujeto, otra vez..
Y Mateo se quedo en silencio, fingiendo escuchar al profesor que había retomado enérgicamente las riendas del alumnado, pensando que hubiera sido más correcto, mas humano terminar la frase de Marx.

sábado, 7 de febrero de 2009

diario de una princesa ~


~ no te confundas
nada ha cambiado *

domingo, 1 de febrero de 2009

Vera y Luna *



Vera y Luna salieron una noche. No lo hacían tan seguido, pero disfrutaban mucho del tiempo que estaban juntas.
Eran bastante, demasiado diferentes tal vez. Muchas veces solían preguntarse cual era exactamente el motivo por el que seguían compartiendo el camino.
Luna tenia la ingenua utopía de entenderlo todo, y quizás nadie pudiera entender a Vera salvo ella misma.
Luna pensaba demasiado, a veces era dura, a veces era demasiado lógica, demasiado rígida, creía que todo tenía una explicación, y Vera no encontraba una explicación para eso. O simplemente no la buscaba.
Vera vivía los momentos como si todos fueran consecuencia de un suceso anterior, o de alguno futuro. Su análisis de las cosas estaba lejos de serlo, su sentido emocional primaba ante todo, viendo problemas y soluciones donde nadie más los encontraba. Y ese era seguramente su mayor encanto.
Quizás por eso se complementaban O quizás por eso a veces deseaban no verse.
A veces se lastimaban, pero muchas veces se hacían bien.
Cuando sentían que no tenían nada, conservaban la certeza de tenerse la una a la otra, y eso las unía, les daba una fortaleza que quizás nunca alcanzarían por si solas.
Pero había un deseo particular que las acercaba; en universo repleto de parejas, reales o no, estaban solas, se tenían entre ellas, pero estaban solas.
Vera, tan poseída por su instinto sentimental, era capaz de explicar con palabras lo que sentía, reflejaba su vacío con una claridad impecable; mientras que Luna sentiase identificada, pero desorientada a la hora de manifestarlo.
Vera y Luna salieron una noche. Salieron a divertirse. Salieron para salir. Para esta afuera. Quizás a buscar eso que buscaban todo el tiempo, aunque a veces lo olvidaban, aunque a veces lo ocultaban
A fin de cuentas solo salieron, y regresaron hundidas en un silencio tan pesado como la misma tierra que las sostenía.
Quizás no buscaran lo mismo, pero encontraron lo mismo.
Luna sucumbió ante la tentación, fingiendo olvidar lo que realmente estaba buscando. Luna cayó frente a la soledad.
Abandonada a su suerte, cometió una y otra vez el mismo error. Y como las veces anteriores, al caer a la realidad y descubrir su debilidad, se enterraba en la culpa y el pesar.
Luna fingía que nada había sucedido, cuando por dentro sentía exactamente lo mismo que Vera, pero ella jamás lo diría.
Fue un simple desencuentro, un tonto laberinto en el que ambas se habían perdido por buscar entenderse mutuamente. Pero eran tan diferentes, que tal vez ambas se habían equivocado.
Vera mintió pasar el tiempo, mientras Luna disfrutaba de su hallazgo.
Luna mintió disfrutar su hallazgo, mientras Vera mentía pasar el tiempo.
Cuando se hallaron lejos del lugar del crimen, estaba en la naturaleza de Vera manifestó su pesar.. Luna entendió (o al menos eso dirá ella) lo ocurrido, y tristemente se dio cuenta de que ambas habían caído de la misma manera, pero ya no había nada que decir, no al menos para Luna.
Se hallo consternada, ante el dolor de Vera, y no supo que decirle.
Seguramente habría pocos instantes reales en los que Luna podía entender completamente a Vera, y ese era uno, pero ante su terrible congoja, entendió que no había nada que pudiera decirle que consolara su alma entristecida por esa maldita cicatriz que volvía a brillar.
Invento palabras, sabiendo que decirlas o no, no cambiarían nada, pero estaba en su naturaleza no quedarse simplemente callada, nunca conseguía ser la mera observadora de los actos, y mucho menos del dolor de Vera.
Pero los momentos seguían pasando, Vera entristecía, y Luna desesperaba.
Agotada y sumida en una terrible congoja finalmente cayo. Y ese silencio las acompaño hasta el adiós.
Luna pensaba sin parar todo lo que podía decir, y sabía que estaba mal callar; pero sus silencios, poco frecuentes, eran quizás los gritos mas desesperados.
Sabía las consecuencias de su silencio. Sabia que desencadenarían mas tarde una de esas charlas que no siempre disfrutaba tener. Pero de todas formas callo.
Se sentía incomprendida, pero también sabia que Vera no podía entenderla. No porque no fuera capaz, sino porque Luna no quería hacerse entender.
Y hundidas en el más cruel de los silencios se despidieron. Vera le pidió “avísame cuando llegues”. Y Luna pensó…como hace para quererme aun cuando esta odiándome?

floresdenikotina ~


·· no hay lágrimas nobles *

viernes, 30 de enero de 2009

Reflexion particular *

Morir o envejecer.
Tres historias del fin de la vida. Y una reflexion particular.




__Envejecer no es una elección. Es la única opción que se antepone a la muerte.__




La tecnología y la ciencia, han incrementado vertiginosamente la esperanza de vida en los últimos años; pero no ha sido tan benevolente con la juventud.
Si bien es cierto que el ocaso de la vida comenzaba a verse entrecerrando los ojos, para apreciar su distancia, la juventud seguía escapándose como granos de arena entre los dedos.
¿Cuál es el sentido de un individuo de mas de ochenta años, que no esta en total dominio de sus facultades mentales, ni de su cuerpo, que difícilmente sea autosuficiente, y genera gastos sin producir un mínimo rédito para la sociedad?
¿Es moralmente correcto mantener por tiempo indefinido a estos individuos pasivos, incapaces en la mayoría de los casos de valerse por si mismos, arrumbados como muebles gastados en depósitos que sádicamente llamamos “hogares”?
Nos encontramos inesperadamente en el papel de padres de nuestros propios padres, y no es descabellado preguntarse si realmente, ambas partes están dispuestas a asumir sus nuevos roles.
¿Acaso un adulto mayor de 80 años, que ha vivido y experimentado quizás el doble de lo que nosotros pasamos, aceptará sumisamente las ordenes de aquel a quien conoció cuando aun no podía valerse por si mismo?
¿Estamos dispuestos encarnar el rol de protección sobre aquel que nos protegió, sobre nuestro referente, sobre el pilar en el que se baso nuestro crecimiento? ¿Podemos siquiera contemplar la idea de que donde ayer hubo para nosotros fortaleza y valentía, hoy queden solo retazos gastados de incertidumbre y desvaríos?
Definitivamente, no son ideas simples de aceptar por ninguna de ambas partes, pero es, generalmente, la cruel realidad.
Ellos no pueden cuidarse por si solos, y nosotros no terminamos de resignarnos a cuidar de ellos. Y abandonados a la deriva, solo conseguimos ahogarnos entre la impotencia y la congoja.
Se que estas palabras pueden sonar duras, frías, insensibles para los mas avezados moralistas, idealistas y soñadores. Quizás suenen demasiado coherentes para aquellas personas de sangre fría, de pensamientos lógicos, los ávidos defensores de la razón que solo tienen espacio para saber que es conveniente y políticamente correcto y que no.
Pero más allá de la postura u opinión que cada uno pueda aportar, lo cierto es que nadie esta realmente seguro de cual sea la acción mas acertada; cada propuesta se torna confusa, tiene un recoveco, un doblez que no termina de convencer. Y así proseguimos, abandonados a nuestra propia suerte, preguntándonos si realmente aun queda una salida que no vimos, un desvío que no tomamos, una solución que nadie haya pensado.
No me resultaría agradable, y definitivamente este texto estaría lejos de cumplir su objetivo, si fuera interpretado como el irreverente descargo de una adolescente contra la vejez.
Vivo día a día, muy de cerca, este fenómeno etario, me rodea, me colma y me mantiene en continua reflexión; no solo por la sombría idea de vivenciar mi propia vejez, a lo cual creo temer mas que a la muerte misma, sino que veo a mis seres queridos carcomidos hasta la ultima sonrisa de su existir, vagando sin rumbo alguno, sin un destino concreto, sin una meta. La vida se extiende ante ellos como un inabarcable e incierto laberinto, en el que ya no saben jugar. Han recorrido la mayoría de sus caminos, se han perdido en todos sus recodos, han doblado y descubierto cada esquina sin encontrar aun la salida, y ya cansados de intentar la lógica, buscan a ciegas el ansiado fin del recorrido. Y se enredan como un niño en sus propias ropas.
Y aquí estamos nosotros, parados y observando tan bajo espectáculo, sin dignarnos aun a actuar, porque la naturaleza de los acontecimientos escapa a todo suceso comparable, porque hemos superado nuestras propias expectativas, y ahora nos encontramos perturbados y confundidos sin saber exactamente la finalidad de nuestras acciones.
¿Y si nosotros mismos, quizás ya hicimos lo indebido estirando, sin quebrar, la fecha de vencimiento de nuestro propio envase, que esperamos que suceda ahora?





* Este texto no fue escrito para expresar una opinión concreta, sino todo lo contrario. Es un llamado al debate y la reflexión, y como mocioné anteriormente, no cumpliría su objetivo si fuera interpretado como una acusación a la vejez, o a los propios ancianos.
También me siento obligada a expresar la salvedad de que no todas las personas mayores están incapacitados para valerse por si mismos, que muchos individuos de edad avanzada están aun en condiciones de realizar cosas maravillosas; y que las situaciones planteadas en el texto no tienen porque reflejar la realidad de todos los casos, pero si es, al menos a mi entender, la generalidad.

miércoles, 28 de enero de 2009

Morir o envejecer.

Tres historias del fin de la vida. Y una reflexion particular.




Envejecer no es una elección. Es la única opción que se antepone a la muerte.




Celia.

Uno de los mas terribles problemas de envejecer, es que la persona cree demasiado.
Cree que aun piensa con claridad, cree que puede hacer las mismas cosas que 10 años atrás, cree que esta en total dominio de sus facultades mentales, y hasta creen que pueden ser autosuficientes.
O al menos, este es el peor de los defectos de mi abuela materna.
Vive en una casa, delante de mi casa, y cada mañana, cada 15 minutos reloj, aparece en mi puerta para contar alguna cosa sin sentido que seguramente no me interesara. A veces la escucho con atención, evitando hacer comentarios porque se en lo que podría acabar la charla. Otras veces solo finjo escucharla mientras hago otra cosa. Pero muchas veces me exaspera.
Ella cree que puede seguir haciendo las cosas que hizo durante toda su vida, pero de hecho, prácticamente no puede hacer ninguna.
Sufrio en la vista una enfermedad similar a la de mi abuelo, pero mas leve, y ya no pudo coser mas majestuosos vestidos, ni remiendos de lo mas simples. Abandono en gran medida su devocion al jardin, y es entendible: su cuerpo esta demasiado cansado.
Solo le queda escuchar la radio, hacer las compras y venir a casa a decir incoherencias que su mente no entiende como tales.
Cada tanto comete errores, producto de creerse…capaz. Y uno debe debatirse sin aviso entre la ira desatada por el problema, y la tristeza de pensar que hizo todo con su mejor intencion.
A veces desespero intentando explicarle a alguien como me hace sentir, como NOS hace sentir, a todos. Porque visto de afuera, siempre parece que fueramos nosotros los incorrectos. Y tal vez sea asi, pero yo no lo creo.
Convivir con una mente tan entendiblemente cansada, tan longeva, tan agoviante, es sin duda una de las pruebas mas exhaustas que debemos superar dia a dia. Y no espero que nadie que no lo viva pueda entender eso.
Muchas veces me despierto a la mañana pensando “hoy no le voy a decir nada”. Pero no puedo no hablarle, no puedo ignorarla. Es mi abuela, y la amo, aunque mi sentido comun no pueda con su mente irreal.
A veces aparece en mi puerta con una golosina, y nuevamente pienso, que tal vez, simplemente no deberia decirle nada.

Morir o envejecer

Tres historias del fin de la vida. Y una reflexion particular.




Envejecer no es una elección. Es la única opción que se antepone a la muerte.



Vicente.
Tendria menos de 10 años cuando mi abuelo comenzo a preocuparse por su vista. Las gafas cada vez mas y mas gruesas parecian dar pesimos resultados. Aun no decido si el oculista fue esperanzador o devastador cuando le anuncio:
“Vicente, usted jamas va a quedarse ciego completamente. Vera bultos, sombras, formas, contornos. Nunca sera todo negro.”
Su cegera avanzo, y su muy longeva vida, alargada artificialmente con los avances cintificos, le trajo una enfermedad ocular demasido reciente como para tener cura ni nada similar.
Al mismo tiempo que mi abuela dejaba de hablar, su marido dejaba de ver. Se invirtio muchisimo dinero en oculistas, oftalmologos, anteojos, lupas, luces potentes y todo remedio innovador que prometia mejorias.
Pero lo cierto es que lo unico que se logro, fue detener la arrasadora enfermedad en cierto punto, uno bastante avanzado por cierto.
Mi abuelo habia dedicado su vida a las tareas manuales, y pronto se sintio sofocado: ya no podia hacerlo. Busco refugio en la radio, y las charlas con su esposa, que poco a poco fueron perdiendo sentido, acarreadas tristemente por los crueles desvarios de mi abuela.
Con el pasar de los años, se encerro en si mismo, y se obsesiono con su esposa. Pero no habia remedio para mi abuela, ni para su vista. Hace tiempo ya que se maneja como un ciego. Los bultos que predijera aquel medico no alcanzan para las labores diarias, y uno se siente impotente al ver a un ser tan fuerte y habilidoso como mi abuelo, hecho trizas por los cansados años que lleva a cuestas, guiarse a traves del tacto para realizar los mas sencillos movimientos.
La depresion inicio levemente con su ceguera, y los sucesos de mi abuela la arrojaron directamente a un abismo interminable.
No existe nada en el mundo que pueda robarle a mi abuelo una sonrisa, no pidas un buen dia, jamas te contestara que esta bien, nunca te contara nada bueno que halla ocurrido, porque dentro de su mente desvencijada, solo el sufre, solo el es atormentado con los mas terribles castigos de algun despiadado dios, y no hay lugar para que ningun otro ser humano pueda sentirse desdichado.
La familia entera se desvivio por hacer todo aquello que era posible, y lo que no era tambien, para que la perdida espiritual de mi abuela lo afectara lo menos posible. Pero todas las brillantes soluciones, eran problemas ante sus ojos, como si no puediera ver nada mas.
Viene a casa los fines de semana a ver a mi abuela. A veces le habla aunque ella no le entiende. A veces llora. A veces calla.
Cambiaria tantos años de juventud por recuperar a su esposa tal y como era antes. Yo creo que aun espera que ese milagro ocurra. Quizas este guardando sus sonrisas para ese dia.

domingo, 18 de enero de 2009

Morir o envejecer.

Tres historias del fin de la vida. Y una reflexion particular.




Envejecer no es una elección. Es la única opción que se antepone a la muerte.


Maria.
Cuando tenia cerca de 10 años, mi abuela empezo a olvidar las cosas; cosas simples, cosas tontas, sin importancia. Se olvidaba de comprar manteca, o de sacar el agua del fuego. Luego se fue olvidando de lo que habia hecho la semana pasada…el dia anterior, ese mismo dia; hasta que olvido que habia desayunado esa mañana.
Yo era pequeña, y aun me resultaba divertido cuando cada cinco minutos reloj, me preguntaba si queria gaseosa. Lamentablemente, demasiado pronto entendi que no tenia gracia.
Asi, mi abuela fue olvidando recordar.
La psicologa nos explico su dolencia en terminos muy modernos:
“Su memoria es como un disco rigido que esta lleno: lo que ya se grabo, esta, pero no tiene espacio para nueva información”.
Intentando un cambio de tactica, cada vez que iba a verla, le pedia que me cuente historias de su juventud; las narraba con lujuriosos detalles, como si hubieran sucedido ayer…solo que si realmente hubieran sucedido ayer, no las recordaria.
Deje de hablar con ella cuando un curioso martes, en medio de mi historia favorita, olvido el nombre de su primogenito.
Técnicamente no fui yo la que deje de hablar, sino ella. Sus palabras fueron reduciendose a un ritmo vertiginoso. Pronto sus respuestas se basaban en monosilabos, y su mirada comenzo a adquirir un aire de lejania del que jamas volvio.
Hasta que un dia, olvido cambiarse de ropa, olvido peinarse, bañarse…casi habria olvidado comer, cuando mi abuelo, devastado por la presion sufrio una embolia cerebral.
Tras muchas idas y venidas, mi abulo se recupero, y mi abuela fue llevada a un hogar, con toda la profunda tristeza de la familia.
Mi padre perdio a su madre, y eso fue devastador. Mi abuelo cayo en una depresion profunda, que jamas tuvo ni tendra salida. No recuero la ultima vez que lo vi sonreir, pero estoy segura de que fue cuando mi abuela, aun recordaba su nombre.
Mi abuela no sabe quien soy. Mi abuela confunde a su marido con su padre. Mi abuela no recuerda ir al baño, no sabe los nombres de sus hijos, cree que esta en otro pais, tiene la capacidad cerebral de un niño de 3 años, y le cuesta horrores hablar. Olvida las palabras, y a veces las mezcla como un bebe que comienza a balbucear.
Viene a comer a casa todos los fines de semana. Le damos mate, porque en el hogar no le dan, y a ella le gusta mucho. Yo le pinto las uñas, la peino, la depilo, y la ayudo a ir al baño. Si hay reunion, a veces la maquillamos y ella se pone contenta. Solia ser una mujer muy coqueta.
Pero la mayoria del tiempo no habla, no sabe donde esta, no rie, no disfruta, no goza, no vive. Porque de alguna forma, ella no vive en el mismo mundo que nosotros.

viernes, 16 de enero de 2009

..y algunos osaban llamarlo paraiso..


Estaba encerrada dentro de ese mundo que aborrecía. No había huecos, hendiduras ni salientes en los muros que la sofocaban.
Miro hacia arriba, pero hacia tiempo que el sol había dejado de brillar en ese cielo. Los altos muros se extendían mas allá de donde alcanzaba a ver, perdiéndose en esa inmensidad sin nombre, fusionándose con la interminable soledad. Era el sitio donde nunca había luz.
Se desesperaba.
Podía sentir sus miradas desnudándola, penetrando palmo a palmo sus pensamientos, violando su deseo.
No podía esconderse, ya no podía fingir formar parte de ese mundo a donde jamás había pertenecido.
Era allí donde el placer y el deseo hacían el amor, dejando el aire perfumado de algo que los incautos llaman felicidad. Podía sorberse en el aire, podía acariciarse, rebotaba en los muros...le llenaba el cuerpo de esa nada pegajosa que devoraba su ser.
Solo anhelaba huir, pero aun sentía esos ojos vacíos de toda sensibilidad humana persiguiéndola. Los observaba, aun sin entender, y volvía a observarlos. Jamás seria como ellos.
Se sintió sucia y dejo rodar las lagrimas de su inevitable destino, humedeciendo sus ojos, sus mejillas, arrastrándose hasta su vientre..desvaneciéndose.
Intento correr, quiso escapar, pero rebotaba una y otra vez contra esas masas amorfas, que volvían a regresarla al inicio, como en un mal sueño donde todo vuelve a suceder.
Pero esta vez era real.

Era ese esotérico lugar, que la llenaba de cosas que ella no sentía.
El placer se deshacía en su boca, y se suicidaba una y otra vez. Resplandecía.
El aire se posaba majestuoso sobre su sien, y parecía aplastarla, llevándola hacia el submundo, donde solo habría sitios como ese, donde los ojos la miraban, donde todos sentían el placer que ella jamás sentiría, donde nunca había luz...donde todos decían ser felices, y ella jamás lo seria.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Cuándo un emoticon adquirio la fuerza expresiva de un abrazo?



Tengo un celular. Como seguramente vos tenes uno. Como la mayoria de la gente tiene.
Tengo un celular pocas veces indispensable, algunas veces util, y la mayoria del tiempo completamente prescindible.

jueves, 1 de enero de 2009

Reflexión de una anécdota prestada (parte III)


Un librepensador es una persona que forma sus opiniones sobre la base de la razón, independientemente de la religión, la tradición, la autoridad y las ideas establecidas, para ser dueño de sus propias decisiones. El término librepensamiento define una actitud filosófica consistente en rechazar todo dogmatismo, bien sea de tipo religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso.



Sentada en ese sillón suavizado por el paso del tiempo, aun no estaba segura porque estaba allí. Mi profesor misterioso daba vueltas por la sala de su casa, sin decidirse del todo a sentarse frente a mí.
Lo miraba ahora, algo entristecida. Su figura esbelta e imponente, me parecía ahora mas humana, menos idílica.
Su triste vida, marcada por la más cruenta humillación y degradación del año 1976, lo había llevado a callar, aun mientras hablaba. La condena que cumplía sumisamente a pasarse la vida entre alumnos, que jamás se reconocerían a si mismos como estudiantes, evaporaba gota a gota el sudor de la lucha que algún día habría corrido por su cetrina piel. Entendí entonces, que aquello que había dicho en la primera clase, esas palabras que sonaron en mi cráneo como furiosos alaridos de liberación, eran simples murmullos acallados por un silencio generacional, por una consciencia interna que lo obligaba a callar por siempre.
Sentí pena por su alma desvencijada, por sus ideales destartalados, por sus alaridos acallados por la sangrienta masacre de ideales.
¿Era mi deber arrastrarlo impunemente a la lucha, a esa lucha a la que el me había llamado sin avisar? ¿O debía acaso consolar sus derrumbados sueños revolucionarios y decirle que todo estaba bien?
Después de todo, sus susurros inconsistentes me habían obligado a seguir un camino que ahora me llenaba de orgullo y de valor; esa lucha era ahora MI lucha, el abrió mis ojos, el puso el grito en mi voz…
Ese error, ese imperceptible error se mostraba ante mí ahora con una claridad estremecedora. Mi mundo ya no sangraba, ya no lloraba, ya no me señalaba culpable de mis actos. Revelarme me había liberado.
Entendí que vivir en el sistema no me hacia responsable si luchaba contra el.
Mi profesor, por fin se había sentado, y veía sus ojos
inquietos indagar en mi mirada desde el otro lado de la sala.
-Gracias.
Murmure.
Una sonrisa cómplice se dibujo en su rostro; y aun indecisa de mis propias acciones deslice sobre la mesa un folleto revolucionario que escondía en mi bolsillo…el fingió no verlo.
Meses mas tarde, divise su rostro perdido en una multitud que se manifestaba por los derechos humanos. A lo lejos, pude leer sus labios, que esta vez sin temor dijeron: “Gracias”



“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombre de bien no hagan nada para impedirlo”