miércoles, 28 de enero de 2009

Morir o envejecer

Tres historias del fin de la vida. Y una reflexion particular.




Envejecer no es una elección. Es la única opción que se antepone a la muerte.



Vicente.
Tendria menos de 10 años cuando mi abuelo comenzo a preocuparse por su vista. Las gafas cada vez mas y mas gruesas parecian dar pesimos resultados. Aun no decido si el oculista fue esperanzador o devastador cuando le anuncio:
“Vicente, usted jamas va a quedarse ciego completamente. Vera bultos, sombras, formas, contornos. Nunca sera todo negro.”
Su cegera avanzo, y su muy longeva vida, alargada artificialmente con los avances cintificos, le trajo una enfermedad ocular demasido reciente como para tener cura ni nada similar.
Al mismo tiempo que mi abuela dejaba de hablar, su marido dejaba de ver. Se invirtio muchisimo dinero en oculistas, oftalmologos, anteojos, lupas, luces potentes y todo remedio innovador que prometia mejorias.
Pero lo cierto es que lo unico que se logro, fue detener la arrasadora enfermedad en cierto punto, uno bastante avanzado por cierto.
Mi abuelo habia dedicado su vida a las tareas manuales, y pronto se sintio sofocado: ya no podia hacerlo. Busco refugio en la radio, y las charlas con su esposa, que poco a poco fueron perdiendo sentido, acarreadas tristemente por los crueles desvarios de mi abuela.
Con el pasar de los años, se encerro en si mismo, y se obsesiono con su esposa. Pero no habia remedio para mi abuela, ni para su vista. Hace tiempo ya que se maneja como un ciego. Los bultos que predijera aquel medico no alcanzan para las labores diarias, y uno se siente impotente al ver a un ser tan fuerte y habilidoso como mi abuelo, hecho trizas por los cansados años que lleva a cuestas, guiarse a traves del tacto para realizar los mas sencillos movimientos.
La depresion inicio levemente con su ceguera, y los sucesos de mi abuela la arrojaron directamente a un abismo interminable.
No existe nada en el mundo que pueda robarle a mi abuelo una sonrisa, no pidas un buen dia, jamas te contestara que esta bien, nunca te contara nada bueno que halla ocurrido, porque dentro de su mente desvencijada, solo el sufre, solo el es atormentado con los mas terribles castigos de algun despiadado dios, y no hay lugar para que ningun otro ser humano pueda sentirse desdichado.
La familia entera se desvivio por hacer todo aquello que era posible, y lo que no era tambien, para que la perdida espiritual de mi abuela lo afectara lo menos posible. Pero todas las brillantes soluciones, eran problemas ante sus ojos, como si no puediera ver nada mas.
Viene a casa los fines de semana a ver a mi abuela. A veces le habla aunque ella no le entiende. A veces llora. A veces calla.
Cambiaria tantos años de juventud por recuperar a su esposa tal y como era antes. Yo creo que aun espera que ese milagro ocurra. Quizas este guardando sus sonrisas para ese dia.

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