sábado, 10 de octubre de 2009

Ganar no es vencer en batalla


Hace años que la arena erosiono la miel de su garganta. Cuando ella lo escucha, a veces divaga y cree que esta frente a su oficial de libertad condicional.
Ya no aconseja, si es que alguna vez supo hacerlo. Disparadas de su boca, amenazas tentadoras surcan el aire, cuecen el tiempo, quiebran las alas.
Ella no llora. No encuentra consuelo, no acuña venganza. Solo tolera, afirma y calla. El tiempo le ha curtido su verdadera estrategia. Ganar no es vencer en batalla.
A fuerza de ataduras y cicatrices extrañas, aprendió a agachar la cabeza para distraerlo. Aprendió a decirle señor para complacerlo. Aprendió a cerrar sola su puerta. Aprendió a escapar por las ventanas.
Y en cada nueva contienda, ya no grita, no gime, no huye. Porque no siente, no esta, no pelea. Y aunque habla, todo el tiempo calla.
Después de todo, solo es prisionera de su silencio.

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