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¿Qué pensara de nosotros
La lluvia que cae sin piedad
Desdibujando los rostros
Que osan mirar?
¿Qué pensara vanidosa
Derrochando a su merced
Sueños, pecados y gloria
Besando mis pies?
No hay paraguas que me cubra
Del diluvio de este mar,
Y no hay balsa mas angosta
Para navegar.
Si no encuentro mi destino,
Seguro tu has de saber
Que no tengo ni he tenido
Isla para volver.
Y de pronto tengo la necesidad
De saciarme con sus lágrimas de sal.
Ya no corras niña que no llegaras
De este cuento no se escribe aun el final.
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