lunes, 23 de noviembre de 2009

No diré adios para irme de un lugar a donde jamás estuve

Demasiado espere para liberarme, quizas con el tiempo empece a sentirme prisionera sin serlo. Y aunque siempre tuve claro quienes eran carceleros y quienes eran compañeros; me perdi en el sendero de creer ilusamente que lo imposible era posible, que lo posible era imposible.
Y pensar que no hay carceleros sin encarcelados, y pensar que no tengo cadenas, que yo sola quise estar ahí, pero ellos…¿puedo llorar por ellos?
¿Puedo liberarme sin contarles que hay cadenas que los retienen? ¿Para que quiero mi libertad, mientras halla gente encadenada?
Voy a hacerlo, voy a saltar, a correr, a gritar. Voy a encontrarme conmigo de nuevo y a contarme todo lo que vivi sin darme cuenta, saber a quienes quise sin querer, recordar a quienes nunca deje de odiar; esas malditas escorias que quisieron arrebartarme mi libertad, sin saber que en realidad nunca la perdi.
Y saber que estoy aquí. Que siempre fui yo. Que aunque no lo sepan, jamas fui ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario