.jpg)
Hay días en los que solo quiero bajar los brazos y rendirme de una vez por todas. El mundo complotado en mi contra me aplasta como a una insignificante hormiga bajo dos toneladas de concreto. Con mis ultimas fuerzas respiro, estoy lista para tirar la toalla; y ahí apareces vos, con tu asquerosa expresion de decepcion, a decirme que tengo que seguir. Y yo, con mi cara de escéptica insufrible (y con no pocas ganas de mandarte a masticar pasto de una patada en alguna parte de tu cuerpo) te pregunto para que. ¿Para esperar de pie la próxima caída?
Ese discurso cursi de la autosuperación, enfrentar el destino y superar las adversidades, le podrá haber dado resultados a Maradona, pero, por si no te diste cuenta, no, no soy Maradona.
Solo quiero rendirme y descansar. Déjame, déjame que abandone. Ya perdí mi objetivo. Quiero quebrarme y descansar, como una patética perdedora, pero descansar al fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario